Acércate a mi, fágil alma humana:
yo soy tu dulce y tu amargo pasado.
He venido a por ti, íncubo ahogado,
a susurrarte de sangre una nana.
Soy tu amante, tu enemiga, tu muerte.
En las sombas de tu vida, ave rapaz;
consumo tu paz, desgarro voraz.
Anhelo tu carne y maldigo tu suerte.
Que no te engañen sus ojos melosos;
mas hiel es aquello que emanan sus labios,
su alma corrupta, gritos quejumbrosos.
Su corazón y sangre, lagos turbios,
un triste ser moribundo y orgulloso,
fuente de todas las penas y agobios.
Sólstafir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario